Por: Fátima de la Luz Estrada Guerrero.
El Diccionario de la Lengua Española, define a la ciudadanía como una “Cualidad y derecho de ciudadano”. Posteriormente hace la aclaración: “Conjunto de los ciudadanos de un pueblo o nación” (DRAE, 2003).
La ciudadanía es un tema que ha atravesado distintos momentos históricos, dejando huella en cada parte de su desarrollo y sobre todo en cada persona que vivió en esos tiempos. Tomando relevancia desde tiempos antiguos hasta la actualidad y sobre todo en la formación de docentes debido a que es importante abordar estos términos desde su inicio para lograr una mejor comprensión.
Iniciando el desenvolvimiento de este término en la historia de occidente, es decir desde la época antigua en Grecia donde estuvieron presentes grandes filósofos, matemáticos, astrónomos, científicos y maestros, donde existía la ciudadanía, pero desde términos acordados por las polis, debido a que en su mayoría solo se les llamaba ciudadanos exclusivamente a los hombres que formaban parte de las clases privilegiadas. Dejando a un lado a las mujeres, extranjeros y esclavos privándolos de llamarlos ciudadanos y por supuesto de sus derechos, ya que no se les permitía asistir a las asambleas donde se acordaban normas para un mejoramiento de las polis.
Durante estos tiempos sobresalió el gran filósofo Aristóteles debido a que fue el primero en hablar sobre la ciudadanía, en su obra “Política” señalando que ciudadano es aquel que gobierna y a la vez es gobernado (Aristóteles, 2000). Refiriéndose a que todos tenemos la capacidad de socializar y relacionarnos en sociedad, dejando claro que solo nos podemos desarrollar en una sociedad compartiendo diferentes rasgos sociales y culturales, además de formar parte de una comunidad y una familia, donde la comunidad realmente es fundamental para lograr una convivencia y alcanzar la felicidad. Pero, además Aristóteles define el ser un ciudadano por participar en las asambleas para administrar de mejor manera la justicia de las polis, siendo parte fundamental de la sociedad que reconoce sus derechos y condiciones de la ciudadanía.
Por otro lado, tenemos a Roma, estando en continua evolución y alcanzando distintas facetas. En donde se seguía observado una cierta desigualdad entre las personas, pues dentro de Roma el estatus activo de ciudadanía surgía solo cuando nacía algún hijo de cualquier ciudadano debido a que se transmitía por vía paterna.
En el transcurso de este tiempo los ciudadanos tenían que cumplir con ciertos derechos y obligaciones como todo individuo que conforma la ciudadanía y dentro del ámbito político contaban con tres derechos: votar a los miembros de asambleas y magistrados, asistir a la asamblea y poder convertirse en magistrados. Realmente los derechos eran pocos en cuanto a calidad, sin embargo, era mucha calidad el contar con estos derechos, ya que se les permitía ser escuchados y pertenecer a la realidad romana era un orgullo para sus ciudadanos.
Tiempo después este concepto se fue diluyendo con la llegada del renacimiento, durante la época de la ilustración surgiendo una nueva visión sobre la democracia y las luchas sociales. Además, surgió un nuevo lenguaje político haciendo énfasis en los derechos humanos y retomando como base las revoluciones surgidas durante estos tiempos: la americana y francesa, proclamando a esta primera como “Declaración de Independencia de los Estados Unidos” (1776) y a la segunda “Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” (1789). Generadas debido al malestar que existía en la sociedad y que de alguna manera buscaban dar un cambio a todas las situaciones que se encontraban, pues Francia buscaba una libertad e igualdad y era complicado debido a que atravesaba un endeudamiento por la financiación a las colonias americanas y una hambruna por malas cosechas, mientras que en Estados Unidos de igual manera la sociedad estaba descontenta por la presión tributaria. En ambas sociedades fue necesario crear juntas paralelas al estado oficial que se conformaban de la siguiente manera: Francia por una asamblea de constituyente y Estados Unidos por la cámara de los comunes (órganos legislativos). Al término de estas revoluciones sobresalieron dos perspectivas de pensamiento, convirtiéndose en dos tradiciones políticas: el republicanismo y el liberalismo, dos modos opuestos de pensar y poder en la sociedad.
Al terminar estas revoluciones existieron más investigaciones sobre el concepto de ciudadano, pues los cambios en la sociedad cada vez eran más y el papel del ciudadano se encontraba en continuo cambio histórico. Debido a que en los últimos años se comenzaron a formar nuevas formas de identidad y situaciones de convivencia distintas, logrando una trascendencia en los conceptos planteados anteriormente. Tal es el caso de Quesada (2008), quien plantea y reformula a la ciudadanía en tres dimensiones:
- Titularidad, la ciudadanía implica ser titular de derechos y deberes.
- Condición política, lo que define al ciudadano es su capacidad de participar e intervenir en los procesos políticos y formar parte de las instituciones públicas de gobierno de la sociedad.
- Identidad o pertenencia, la ciudadanía se entiende como pertenencia a una comunidad determinada, con una historia y unos rasgos étnicos o culturales propios.
Dejando claro que todo ciudadano tiene derecho a tener deberes, obligaciones y sobre todo pertenecer a una sociedad donde pueda sentirse parte de ella, formando parte de procesos políticos y elegir un buen camino para su ciudadanía. Pero para que todo esto se logre fue necesario establecer tres modelos de ciudadanía: el liberal, el republicano y el comunitarista. En el liberalismo sitúa al centro al individuo y como valores fundamentales los derechos civiles, protegiendo a los individuos de su sociedad y cuidando su paz, mientras que en el modelo republicano el ciudadano debe tener constantemente abierta la participación para elegir el destino de su comunidad y elaborar decisiones públicas. Finalmente, el comunitarismo busca la libertad individual de su sociedad, privilegiando al individuo sobre la comunidad.
Sin embargo, cada modelo propone sus ideales generando polémica con algunos gobiernos que tienen ideas diferentes, generando debate en torno a sus expectativas y cualidades.
En la actualidad existen diversidad de conceptos sobre lo que es ser un ciudadano, sin embargo, es necesario reconocer que el ser ciudadano es una forma de vida, en la cual debemos tener siempre presente nuestra meta, sin embargo, en la vida siempre existen situaciones buenas o malas y es necesario tener presente que para nuestra meta encontraremos todo tipo de situaciones y lo más importante de todo es disfrutar el proceso y tener presente que al final el resultado será satisfactorio.
Además, durante el desarrollo de nuestro ciudadano es necesario asistir a la escuela y formarnos como individuos pertenecientes a una sociedad, para así poder reconocer nuestros derechos y obligaciones. Formarnos como sujetos que participan en democracia para mejorar su ciudadanía, promoviendo el diálogo.
El proceso de democratización estaría dado por una ciudadanía que, al demandar derechos, constituye al mismo tiempo su propia ciudadanización, ingresando a un espacio público que hasta entonces la excluía (García y Nosseto, 2004). Lo anterior mencionado, debido a que la democracia es una construcción cultural, es decir cada sujeto va adquiriendo sus valores y derechos desde la escolarización, además, de reconocer sus compromisos y su participación en la sociedad.
Considerando que es fundamental el desarrollo de los valores en los alumnos desde que son pequeños para que sea más fácil lograr unos buenos ciudadanos y sobre todo en la escuela complementar los valores que han sido adquiridos en su hogar. Es por eso por lo que como docentes en formación tenemos que seguir en constante preparación y actualización para lograr nuestro objetivo inicial y primordial “Formar buenos ciudadanos, capaces de desarrollar una democracia activa y reconocer sus derechos y obligaciones para generar un cambio positivo en la sociedad”.
Todo será posible mediante el ejemplo, si nosotros somos ejemplo de un ciudadano participativo nuestros alumnos también lo serán, así que es necesario no bajar la voz y gritar por nuestros derechos para que el día de mañana nuestros alumnos también sean capaces de gritar y de pelear por sus derechos.
Referencias
Aristóteles y el ciudadano. (n.d.). SciELO México. Retrieved April 23, 2023, from
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-66492018000100011
Arteta, A. (n.d.). Sobre el concepto de ciudadanía: historia y modelos. Seminario de Educación Superior. Retrieved April 23, 2023, from
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